Aquellos primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del Monte Carmelo, convivieron bajo una
primera regla que obtuvo en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén, que se llamaba Alberto, y del
Papa Honorio III. La regla subrayaba vigorosamente el carácter de soledad y de huída del mundo del modelo
de vida monástica: los monjes debían vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza, en
silencio, oración, ayuno ... Un planteamiento que se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la
espiritualidad de la orden.
En el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia, Francia e Inglaterra a causa de los
crecientes peligros de la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir en Tierra Santa.
Sin embargo, muy pronto, se formó una corriente en Inglaterra y en otras partes de Occidente que
deseaba adaptar la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras congregaciones
religiosas como los franciscanos y los dominicos. De esta forma, se pretendía que los carmelitas
pudieran abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales.
Desde siempre, los hermanos carmelitas, "calzados o sin calzar" han estado al servicio de la sociedad
desde los más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros junto a su dimensión espiritual
y contemplativa. Visten hábito marrón con el escapulario y capucha y, en ocasiones solemnes, capa y
capucha de color blanco.
"La Señora del Carmelo nos libra de eterno llanto y debajo de su Manto hallan las almas consuelo".
LA ESTRELLA DEL MAR Y LOS CARMELITAS
Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en
el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por
las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.
Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo.
Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el
Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían
también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.
"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de
gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).
LOS CARMELITAS Y LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN SE DIFUNDEN POR EL MUNDO
La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos
remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó
por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven
el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte
Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor
ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.
La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas
se establecieron.